Líneas de actuación

Planes de desarrollo mediante el aprovechamiento de bienes patrimoniales

El eje central de actuación es la puesta en valor y gestión sostenible del patrimonio cultural para el desarrollo socioeconómico, que, en general, se concreta en planes de desarrollo socioeconómico y mejora social mediante la puesta en valor y gestión sostenible de bienes de interés patrimonial. Planes que no deben ser autónomos o independientes, sino integrados en programas de desarrollo multi-sectoriales y multi-proyectos.

Flexibilidad en la tipología de situaciones y ajuste a prioridades país.

Los entornos de intervención pueden ser tanto áreas urbanas, como enclaves singulares (yacimientos) o entornos rurales, siempre que forme parte de las prioridades de la cooperación española en el país, y que concurran los dos requisitos que se señalan a continuación.

  • Existencia de recursos patrimoniales: Se trata de escenarios de lucha contra la pobreza, en los que uno de los recursos disponibles para la generación de riqueza y actividad económica, y para la mejora de las condiciones de vida de la comunidad, sean bienes (valores) patrimoniales, tanto culturales como naturales, tangibles o intangibles.
  • Identificación de población meta y objetivos de desarrollo: Requisito indispensable para la consideración del proyecto es que se den las condiciones que permitan que los beneficios previstos alcancen prioritariamente a la población meta más pobre identificada, en términos de sus capacidades sociales, económicas y humanas, es decir, de sus necesidades básicas, o bien, en situaciones excepcionales, que el proyecto resulte vital para su supervivencia cultural. Para garantizar que esto sea así, los planes y proyectos se identifican y formulan de acuerdo con el Enfoque del Marco Lógico, señalando claramente los objetivos y resultados previstos.

Principios generales

En los planes y proyectos se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

  • Preservación y aprovechamiento del patrimonio: En el proyecto se habrán identificado bienes patrimoniales, cuya preservación debe quedar asegurada, produciéndose además un mejor aprovechamiento social de los mismos. La definición de bien patrimonial estará abierta a cualquier forma de expresión de la herencia, identidad y diversidad cultural, con independencia de su naturaleza mueble o inmueble, material o intangible.
  • Fortalecimiento institucional local y de la capacidad de gestión: Los proyectos incorporarán una componente de fortalecimiento institucional de la administración tutelar del bien patrimonial puesto en valor, generalmente municipal, orientada, en primer lugar, a asegurar la capacidad de gestión sostenible de dicho bien, incluyendo el diseño de dicho sistema de gestión tras la puesta en valor, bajo la doble óptica de la consolidación del carácter público del bien, y de favorecer el control social sobre su uso y eventual explotación, incluyendo, lógicamente, los correspondientes estudios de viabilidad y sostenibilidad.
  • Participación social e identidad cultural: La participación comunitaria, tanto en el proceso previo de formulación del proyecto como en su ejecución, favorece la valoración social del patrimonio, y ayuda a la apropiación por la comunidad de los resultados del mismo, lo que es especialmente importante cuando se interviene en un contexto cultural minoritario y/o amenazado.
  • cciones complementarias de desarrollo cultural: Se deben identificar objetivos de desarrollo cultural, complementarios a los objetivos sociales y económicos principales, asociados asimismo a las acciones de puesta en valor y gestión sostenible de bienes patrimoniales: Valoración social del patrimonio, investigación y difusión, capacitación en gestión, desarrollo del tejido empresarial en el área cultural. Para ello se contemplan acciones específicas como elaboración de inventarios, guías culturales, etc.
  • Distribución equitativa de costes: Los proyectos tendrán en cuenta la distribución previsible de los beneficios que se deriven de la puesta en valor del patrimonio, para establecer consecuentemente mecanismos de participación, en la financiación de los costes de dicha intervención, de los posibles beneficiarios. Este es el caso, por ejemplo, de los empresarios de la hostelería en centros históricos, en relación a las obras de mejora urbana.
  • Formación y replicación: Se perseguirá generar un efecto demostrativo y la formación de los recursos humanos, para desarrollar la capacidad autóctona de replicación del proyecto en otros entornos similares del país.
  • Multisectorialidad: En general, los proyectos no consistirán únicamente en acciones sobre el patrimonio, sino que irán acompañados de acciones complementarias de carácter socio-económico, formativo, sanitario, etc., dependiendo de los objetivos y resultados previamente definidos, sin prejuzgar el peso que la componente de patrimonio tenga en el conjunto del plan/proyecto.
  • Participación de otros agentes: Esta línea estratégica, por su visibilidad, puede resultar atractiva, como área de cooperación, a otros agentes de la coop. española, particularmente descentralizada, y también a agentes privados, en aplicación de sus políticas de mecenazgo, responsabilidad social corporativa, mejora de imagen, etc.
  • Colaboración científica y académica: Con el doble fin de incrementar la legitimidad y apropiación de las intervenciones, y asegurar la calidad de las soluciones adoptadas, se favorecerá la colaboración y consulta de instituciones académicas, profesionales y de investigación, en primer lugar locales, si las hay, y también regionales y nacionales. También se promoverá la participación de estas instituciones en los mecanismos, existentes o resultantes del proyecto, de control y gestión del patrimonio recuperado.

En suma, en la identificación del proyecto se deberá poder responder positiva y justificadamente a estas preguntas:

  • ¿Existen valores patrimoniales capaces de ser aprovechados como recurso de desarrollo?
  • ¿Existen conocimientos previos suficientes para garantizar que la intervención sobre el patrimonio es respetuosa y coherente, y sirve el proyecto para garantizar la preservación de los valores patrimoniales?
  • ¿Esos bienes patrimoniales corresponden a la identidad y herencia cultural de la comunidad implicada en el proyecto, y como resultado de este se mejora el conocimiento, utilización y valoración social de ese patrimonio?
  • ¿Existe una población meta identificada, en condiciones de pobreza, que va a resultar beneficiada por el proyecto?
  • ¿Se fortalece la capacidad local de preservación y gestión de su patrimonio, y se asignan los costes de la preservación equitativamente, según los beneficios derivados del patrimonio?
  • ¿Se prevén acciones o proyectos, además de las de Patrimonio, que contribuyan a mejorar las condiciones de la población meta, o a la consecución de otros objetivos complementarios?

Formas de cooperación

En el ciclo del proyecto de desarrollo se pueden identificar diversas fases y componentes, en los que la cooperación, según los casos, podrá actuar:

  • Planificación del proceso de puesta en valor:

La cooperación con el proceso de planificación se justifica especialmente cuando está directamente vinculada a un proceso de intervención/gestión posterior; si existen condiciones técnicas, legales y financieras para que dicho proceso se realice; y si el propio proceso de planificación se traducirá en fortalecimiento de las capacidades locales (no su suplantación). En todo caso, el proyecto de cooperación formulado en el arranque de un proceso de puesta en valor y gestión del patrimonio, evaluará su viabilidad en términos especialmente de su sostenibilidad final. Sin ello la cooperación no debe implicarse en los trabajos previos de planificación.

  • Identificación y documentación del patrimonio:

Se contempla igualmente la cooperación en los procesos de inventariado de los bienes patrimoniales, y de creación de los sistemas correspondientes de mantenimiento y actualización de dichos inventarios, en particular cuando ello sea un requisito para el desarrollo de un plan de gestión sostenible de dichos bienes. Por un principio elemental de coherencia, la cooperación en este campo está condicionada, en primer lugar, a la existencia de un marco metodológico nacional adecuado, que garantice que el inventario local será congruente con el del resto de localidades; y en segundo lugar, que se den las previsiones legales que otorguen al inventario capacidad real de protección sobre los bienes (y no únicamente para su documentación). En cuanto a la cooperación a escala nacional en este campo, dependerá de que sea una prioridad real para el país.

  • Capacitación, creación de estructuras de gestión y participación:

En el proceso se deberán establecer actividades de capacitación y, cuando sea preciso, de creación de nuevas estructuras de gestión, que permitan consolidar las instituciones (especialmente locales) existentes. Así como fortalecer los mecanismos de control y participación ciudadanos, y los de captación de recursos del sector privado (fundaciones, patronatos). Algunas de las estructuras a crear pueden ser las oficinas de gestión y escuelas taller, bajo la forma que proceda, y vinculadas a las instituciones representativas locales. En su caso, se apoyará el impulso de cambios legales necesarios para apuntalar los objetivos anteriores.

  • Puesta en valor del patrimonio:

Algunos aspectos a tener en cuenta por la cooperación, en la fase propiamente de ejecución de la puesta en valor patrimonial, son: Calidad de la intervención, teniendo en cuenta el valor de los bienes patrimoniales y la complejidad de la intervención, así como la documentación y conocimientos científicos existentes al respecto. Impacto social de la intervención. Respeto por la legislación y criterios locales en relación a los bienes patrimoniales. Contraste con la comunidad científica e intelectual local y, en su caso, nacional e internacional. Acciones de difusión e información a los ciudadanos, para que la intervención contribuya a la conciencia colectiva por la preservación del patrimonio. Participación de los propietarios, empresarios e instituciones privadas beneficiarias, en la financiación de la intervención.

  • Gestión sostenible del patrimonio:

El objetivo es que la gestión posterior a la puesta en valor, sea, básicamente, auto-sostenible, es decir, que no requiera, al menos a partir de un cierto periodo de rodaje, de aportes de la cooperación. Lo que no quiere decir que las estructuras de gestión del patrimonio (oficinas técnicas, escuelas taller u otras) hayan de autofinanciarse, sino que tengan viabilidad como servicio público, sin necesidad de fuente de financiación externa. La apropiación nacional (o en su caso del estado o departamento) de los resultados de los proyectos que, en general, tienen un ámbito y contrapartes fundamentalmente locales, es también deseable como forma, por una parte de posible replicación de la experiencia local en otros lugares, y, por otra, de ayuda al sostenimiento de las instituciones/entidades locales, especialmente cuando son de nueva creación. Este principio se propone en concreto para las Escuelas Taller y para los procesos de Revitalización de Centros Históricos. También se impulsan, en general, formas de intercambio horizontal y acción de red permanente entre instituciones o entidades de gestión homólogas, a escala nacional e incluso regional. La incipiente experiencia en este sentido impulsada por la AECI, en las Escuelas Taller y Oficinas Técnicas de Centros Históricos con las que coopera, es sumamente positiva.

Instrumento estratégico en inserción laboral: Las Escuelas Taller

La orientación de las Escuelas Taller persigue nuevas perspectivas de consolidación y expansión de la red actual, sobre todo en aquellos países en que existe ya una cierta trayectoria de funcionamiento.

Para el programa PATRIMONIO PARA EL DESARROLLO, la Escuela Taller constituye ya un instrumento contrastado de desarrollo social y cultural, por lo que la implementación de una Escuela Taller será una opción a plantear, de forma sistemática, ante nuevos proyectos de puesta en valor patrimonial, opción sujeta no tanto a la validez del instrumento, como a las condiciones locales para su correcta función.

Aún admitiendo la necesaria variedad de situaciones y formas de gestión de las Escuelas Taller, entre países e incluso entre ciudades o regiones, existen algunos principios y objetivos elementales que pueden enunciarse, con carácter general.

Rasgos de identidad de las Escuelas Taller.

Entre los rasgos diferenciales de la Escuela Taller, junto a la formación a través del trabajo, figura el que el objeto de su intervención sean bienes patrimoniales, así como, el carácter tradicional de parte de los oficios aprendidos, en el marco, preferentemente, de la acción pública de preservación de dicho patrimonio, rasgos cuyo mantenimiento está justificado por varias razones:

  • Para conservar su especificidad como sistema de capacitación e inserción laboral.
  • Para preservar a la ET de la competencia empresarial, al enfocar su actividad preferentemente hacia el área menos rentable o lucrativa de su mercado de referencia.
  • Para contribuir a legitimar socialmente la preservación del patrimonio, cuestión que, de otra manera, puede ser percibida como superflua o innecesaria, alejada de las necesidades sociales más perentorias.

La Escuela Taller, componente de planes de puesta en valor patrimonial.

Las EETT deben ser un complemento de programas de puesta en valor del patrimonio cultural. En algunos casos dicho programa puede tener un horizonte temporal limitado (por ejemplo, un yacimiento arqueológico, un enclave aislado o singular), pero generalmente la actividad de preservación y rehabilitación es permanente.

La vida de la ET en estos casos puede y debe (en la medida en que las condiciones socio-económicas que la justifican permanezcan) ligarse establemente a dicho proceso, y, por lo tanto, una vez que concluya la cooperación española, mantener su existencia como instrumento del propio proceso de puesta en valor patrimonial.

La mutua dependencia de la entidad de gestión y la ET, así como su funcionamiento, financiación, etc. son aspectos que el proyecto de desarrollo debe definir, mediante los oportunos acuerdos institucionales, como condición de sostenibilidad del sistema, una vez concluido el proyecto de cooperación.

Carácter local de la contraparte principal.

En la mayoría de los casos, la contraparte principal de la ET es una institución local, en primer lugar, por ser la institución con competencias y compromisos más directos sobre el patrimonio. Por otra parte, en términos de uso y gestión posterior del patrimonio, las entidades de ámbito local tienen, en general, más conocimiento de las necesidades de la población y más capacidad de convocatoria y movilización de esta de cara a procesos de consulta, participación y control social. Esto es especialmente importante en intervenciones en contextos de minorías culturales.

Consolidación nacional del sistema.

El sistema de Escuelas Taller debe consolidarse e institucionalizarse en aquellos países en que por la experiencia desarrollada está ya legitimado. Para ello puede ser conveniente la creación a nivel país de un órgano interinstitucional de 2º nivel, de supervisión y fomento, por una parte, y por otra considerar su vinculación a programas nacionales o subregionales de apoyo a la formación ocupacional e inserción laboral, de fomento del tejido micro-empresarial, etc.

Algunas de las funciones de este órgano serán:

  • Promoción y asesoría para la creación de nuevas EETT.
  • Interlocución y negociación de acuerdos y legislación, en materia de reconocimiento de la titulación, y de apoyo al empleo de los egresados.
  • Supervisión del funcionamiento de las EETT, con arreglo a las normas de rango nacional que al efecto se deben establecer.
  • Captación de otras fuentes de financiación o apoyo, gubernamental, de la cooperación internacional, de sectores empresariales, y otros.

Sostenibilidad de las EETT.

Por su carácter, más próximo a un servicio público que a una “empresa social”, la Escuela Taller debe basar su sostenibilidad en la legitimidad de sus fines, la eficiencia en sus prestaciones, y en el consiguiente respaldo institucional y social, más que en la comercialización de servicios o productos.

  • En este sentido, en general, y reconociendo las grandes diferencias que se plantean entre países y regiones, una primera condición de sostenibilidad de la ET, tal como antes se señaló, es la condición local, o asociada al proyecto de desarrollo esto es:

Vinculación con un programa local y continuado de gestión de los bienes patrimoniales sobre los que proyecta su intervención de puesta en valor. Orgánicamente asociada a la Entidad de Gestión (o equivalente) de dichos bienes, estrechamente vinculada al gobierno local y la sociedad civil. Bajo un diseño de Plan de Gestión sostenible del patrimonio. Contemplado todo ello en el Proyecto de Desarrollo del que forman parte.

  • Y, en segundo lugar, otra condición de sostenibilidad de la ET, es externa, y sería común al sistema de EETT por país, y se refiere a la apropiación nacional del sistema a que también antes se aludió:

Cobertura por una estructura nacional paraguas, de apoyo, fomento y financiación. Acuerdos interinstiucionales locales-regionales-nacionales, Bajo la cobertura, a su vez, de un programa subregional o regional.

  • Y, en última instancia, en términos económicos, la sostenibilidad de la ET dependerá de que los servicios que proporcione a la sociedad compensen el coste económico que supone su funcionamiento, con independencia de qué fuentes de financiación asuman dicho coste. Es decir, como tercera condición de sostenibilidad, que se cumpla:

La labor de rehabilitación de jóvenes, desde la situación inicial de exclusión, hasta su integración laboral y social. Más la obra de puesta en valor del patrimonio público que realiza. Suponiendo que sean actividades socialmente necesarias, y valoradas a precios de mercado. Son servicios cuyo valor compensa los costes de funcionamiento de la ETT.

 

Fuente: http://www.aecid.es/es/que-hacemos/cultura-ciencia/Patrimonio/Lineas/