La Casona Velarde Álvarez

La Casona Velarde Alvarez

La casona Velarde Álvarez es uno de los ejemplos más importantes de arquitectura civil en la ciudad de Huamanga y su historia está íntimamente ligada al proceso de evolución de la ciudad. Su primera construcción coincide con la etapa de la fundación española, aunque las referencias documentales más antiguas se remontan a 1725, siendo propiedad de Domingo López del Pozo, primer Marqués de Mozobamba.

Posteriormente, en 1768, Diego López del Pozo, segundo Marqués de Mozobamba, señala en su testamento las reformas efectuadas en la casona, posiblemente entre 1740 y 1768. En 1867 ya figura como nuevo propietario del inmueble Blas Huguett, quien cedió en alquiler a Manuel María del Portal cuatro de sus tiendas de comercio, e igualmente en 1870 alquiló cinco tiendas a José Jauregizar, confirmando el uso casi continuo como tiendas en alquiler de los ambientes hacia la Plaza Mayor, en razón a su ubicación y valor comercial. 

 La casona en su última etapa pasó a ser propiedad de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), quien la cedió a la Escuela de Bellas Artes para establecer allí su sede. El intenso uso condujo al inmueble a un estado de ruina y a su declaración como inhabitable en 1998.

En 1999, coincidiendo con el inicio del Plan de Rehabilitación Integral del Centro Histórico de Huamanga, promovido por la Municipalidad Provincial de Huamanga (MPH) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la UNSCH propuso a la AECID participar en la recuperación de la casona para uso cultural. Ese mismo año fue firmado un Convenio de Cooperación entre la UNSCH y AECID para la restauración y adecuación de la casona Velarde-Álvarez como Centro Cultural, con la participación y el cofinanciamiento de ambas instituciones. 

El primer paso fue la elaboración del Proyecto de Restauración, con todos los requerimientos técnicos, y su presentación al Instituto Nacional de Cultura (INC) para su aprobación. Fue el inicio de un difícil recorrido lleno de obstáculos, donde al centralismo y a los excesos burocráticos del INC se sumaron los intereses particulares de algunos miembros de su Comisión Nacional Técnica Calificadora de Proyectos Arquitectónicos que trataron de bloquear la aprobación del proyecto.

Un año duró la espera para la revisión y aprobación definitiva del Proyecto Arqueológico, y más de tres años la del Proyecto de Restauración. El INC observó una y otra vez, de forma irregular y sin el sustento técnico y  normativo necesario, aspectos secundarios del proyecto, obstaculizando su aprobación y poniendo en grave riesgo la conservación del inmueble y la posibilidad de ser restaurado.

 Finalmente, en julio del 2004, fue aprobado el Proyecto de Restauración. Fueron determinantes para ello el oportuno reemplazo de los cuestionados miembros de la Comisión Nacional Técnica Calificadora del INC y el apoyo decidido de las autoridades e instituciones de Huamanga, al proyecto y al equipo técnico autor del mismo. 

Los trabajos de restauración se iniciaron en agosto de ese mismo año y fueron concluidos en junio de 2006; siendo entregado el inmueble restaurado a la UNSCH el 28 de marzo de 2007 y con ello inaugurado el Centro Cultural Universidad de Huamanga, cumpliéndose con el objetivo planteado al inicio del convenio.

Como reconocimiento al trabajo realizado, el Proyecto de Restauración y Adecuación a Centro Cultural de la casona Velarde-Álvarez obtuvo el año 2007 el 1er Puesto en el VII Concurso Nacional de Calidad Arquitectónica del Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) en la Categoría de Restauración del Patrimonio Arquitectónico.

 La presente publicación, promovida por la UNSCH y la AECID, tiene el doble objetivo de difundir la importancia histórica y patrimonial de la casona Velarde-Álvarez y dar a conocer el proceso de su restauración y adecuación como Centro Cultural, ejemplo de buenas prácticas en conservación, puesta en valor, uso sostenible y gestión del patrimonio cultural.

Nuestro agradecimiento al Rector Ing. Cesar Cruz Carvajal con quien iniciamos el proyecto y nos acompañó en todas sus vicisitudes; al M. Dr. Jorge del Campo Cavero, Rector en cuya gestión se concluyó la obra y se puso en funcionamiento el Centro Cultural UNSCH; a los coordinadores del proyecto, por la UNSCH, Ing. Luis Vargas Moreno, Ing. Andrés Portugal, Ing. Pavel Velapatiño y especialmente al Ing. Mario Huamaní, con quien enfrentamos y superamos los momentos más difíciles de esta historia. A nuestros Residentes de Obra: Ingenieros Marcial Palomino Ojeda y Erick Calderón Gamarra, a todo el personal obrero por el gran trabajo realizado, y a todos los que hicieron posible esta obra.

Agradecemos también, de forma muy especial, a la Arq. Amparo Gómez Pallete, Directora del Programa P>D Patrimonio para el Desarrollo para Iberoamérica de la AECID, por su firme apoyo y la confianza depositada en el equipo del proyecto.