Antecedentes Históricos PDF Imprimir E-Mail

Los arqueólogos e historiadores han establecido cuatro formaciones culturales prehispánicas dentro del proceso de ocupación del Colca: el Intermedio Temprano (de 200 d.C. a 700 d.C.); el Horizonte Wari (del 700 al 1100 d.C.); el Intermedio Tardío (de 1100 a 1450 d.C.) y la Incorporación del Colca al Tahuantinsuyo o Imperio Inca (de 1450 hasta la llegada de los españoles).

 adulta

 ninas

 Mujer Cabana

 Niñas Collagua

En el Intermedio tardío, la población abandona los antiguos centros administrativos wari y se introduce en el valle un nuevo grupo étnico, los collaguas, pueblo de origen aymara que se asienta en las tierras altas del valle y desplaza río abajo al pueblo cabana, originario del valle
La expansión Inca, a mitad del siglo XV, sometió al Colca dentro de la organización política del Tahuantinsuyo manteniendo la estructura social y económica. El Imperio inca estableció alianzas con las etnias locales, y constituyó como pueblos de cabecera de cuenca a Yanque y Lari, en la zona collagua; y a Cabanaconde en la zona cabana. Cada pueblo fue dividido, siguiendo el modelo inca, en dos sayas: hanan y hurin.


Los incas retomaron la estrategia wari en el manejo y producción agrícola, lo que les permitió continuar su expansión hacia el Sur, al disponer de los importantes excedentes agrícolas del valle. A este periodo corresponde el máximo desarrollo del sistema de terrazas agrícolas, con más de 14.000 hectáreas de superficie cultivable. La denominación “colca” corresponde al término quechua que significa despensa o depósito, función que tuvo el valle durante el incanato como principal abastecedor del sur del Perú.


Luego de la llegada de los españoles y la ocupación del territorio en 1535, se crea el Colca como Corregimiento por el Gobernador Vaca de Castro. Posteriormente, en 1575, el virrey Francisco Toledo la organizó en reducciones en base a los repartimientos creados por Francisco Pizarro.
Los frailes franciscanos fueron los primeros en entrar al valle con la misión de evangelizar a los collaguas. Por orden de fray Jerónimo de Villa Carrillo, se retiraron décadas después y fueron reemplazados por sacerdotes seculares. Este cambio afectó negativamente a los pobladores, por lo que en 1588 retornaron para ocuparse de las doctrinas del repartimiento de Yanque Collaguas, y los otros dos repartimientos en manos de sacerdotes de otras reglas. La huella dejada por la orden franciscana fue la de mayor influencia en el valle. Sus templos y construcciones, adaptados a los materiales y técnicas constructivas de la región, han logrado ser identificados con la región.
Desde finales del siglo XVIII hasta los años '60 existe un largo período de aislamiento del valle con su entorno próximo debido a las difíciles vías de acceso.


La primera información sobre el valle del siglo XX se remonta a las aerofotografías publicadas en 1930 por George R. Johnston cuando sobrevoló la zona en avioneta; la información aparece en un artículo titulado Perú from the air editado por la American Geographical Society de New York. Más tarde artículos publicados en The Geographical Review (1932) y The Nacional Geographic Magazine (1934), cuya intención era divulgar el conocimiento geológico y geográfico de regiones escasamente exploradas, incluyeron vistas de altura de algunos pueblos del valle descubriéndose así la presencia, hasta entonces ignorada, de estos magníficos templos.

 Modernidad

 Modernidad Mal Interpretada


La constitución de Chivay como centro político-administrativo de la provincia de Caylloma en 1932 marcó tímidamente el inicio del desarrollo y de los primeros cambios en las poblaciones del valle.
En el siglo pasado, la construcción de la carretera Arequipa-Chivay en la década de los '40 intensificó las relaciones comerciales con la ciudad de Arequipa y dio paso a la introducción en el valle de nuevos patrones estéticos y culturales. A partir de los años '60 se iniciaron trabajos de investigación que profundizaron en la historia y cultura de la región así como los aspectos sociales, productivos y económicos del valle. Paralelamente se inició un proceso de cambios y pérdida de identidad. Los modelos culturales tradicionales, desarrollados durante siglos e identificados con la economía agrícola y ganadera del valle, fueron alterados ante la nueva noción de progreso y desarrollo.