Programa P>D

Patrimonio para el Desarrollo

El patrimonio como parte de la identidad cultural, se constituye un derecho de la sociedad, pero también en un recurso para el desarrollo que, conservado y gestionado adecuadamente, puede generar una rentabilidad social y económica, y ser factor de cohesión interna de población en los procesos de desarrollo.

El Programa P>D entiende el patrimonio como un recurso desde el cual plantear una estrategia integral de desarrollo, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de la población más pobre, y simultáneamente, garantizar el pleno ejercicio de sus derechos humanos, entre ellos el derecho a la propia identidad.

Arequipa
La ciudad de Arequipa, situada en el extremo suroeste del Perú —entre la costa del Pacífico y el altiplano andino, y al pie de los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu—, constituye un pequeño oasis en el desierto de Atacama gracias al río Chili, que atraviesa y riega su fértil campiña.

Desde su fundación española en 1540, Arequipa mantuvo una posición estratégica en el intercambio comercial entre los valles de la costa y el altiplano. Esto hizo que se convirtiera en el principal centro político, económico e industrial del sur y en la segunda ciudad más importante del Perú, posición que se fortaleció a fines del siglo XIX con la construcción del ferrocarril.

Su arquitectura se caracteriza por la utilización del sillar (tufo volcánico) como material predominante, y el empleo de sistemas constructivos que constituyen una respuesta a las condiciones sísmicas del territorio —anchos muros de cajón, bóvedas, contrafuertes, cúpulas, etcétera—. El tallado y labrado del sillar hicieron posible desarrollar en un terreno desértico, sin madera para armar cubiertas ni arcilla para fabricar ladrillos, una arquitectura propia en la que lo arquitectónico, lo estructural y lo ornamental forman parte de un mismo concepto.

El hecho de que, en diciembre del 2000, UNESCO haya declarado al centro histórico de Arequipa como Patrimonio Cultural de la Humanidad fue un reconocimiento tanto de los valores culturales de la ciudad —derivados de la fuerza y belleza de su arquitectura— como de la actitud de sus pobladores, quienes permanentemente buscan superar los desafíos impuestos por el medio geofísico sobre el que se emplaza la ciudad.

 
Antecedentes

     La creación de la Superintendencia Municipal de Administración y Control del Centro Histórico y Zona Monumental por la Municipalidad Provincial de Arequipa a mediados de 1999, su posterior formalización como órgano consultivo de gestión y la creación de la Oficina Técnica del Centro Histórico en el marco del Convenio de Cooperación entre la Municipalidad Provincial y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo en el año 2000, para desarrollar el proyecto Plan de Rehabilitación Integral del Centro Histórico de Arequipa, marcaron el inicio de la gestión sostenible para la recuperación, conservación y protección del centro histórico.

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