Programa P>D

Patrimonio para el Desarrollo

El patrimonio como parte de la identidad cultural, se constituye un derecho de la sociedad, pero también en un recurso para el desarrollo que, conservado y gestionado adecuadamente, puede generar una rentabilidad social y económica, y ser factor de cohesión interna de población en los procesos de desarrollo.

El Programa P>D entiende el patrimonio como un recurso desde el cual plantear una estrategia integral de desarrollo, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de la población más pobre, y simultáneamente, garantizar el pleno ejercicio de sus derechos humanos, entre ellos el derecho a la propia identidad.

21. Calle Zela PDF Imprimir E-Mail

Rehabilitación de la tercera cuadra

La calle Zela, antiguo callejón de Santa Catalina, fue en sus orígenes un estrecho camino que bordeaba el muro noreste del monasterio de Santa Catalina, por el que se accedía a las huertas y casas colindantes. Con el paso de los años, se transformó en un área degradada e insegura de la ciudad.


 

A raíz de los daños provocados por los terremotos de 1958 y 1960 en las casas próximas al antiguo callejón, la Municipalidad de Arequipa consideró que esta era la oportunidad para recuperar este sector urbano, por lo que dispuso que se ampliara la sección del viejo callejón retirando el muro del monasterio unos metros hacia su interior. El resultado fue la actual calle Zela.

En el 2004, la Municipalidad priorizó la rehabilitación de la calle Zela con el objetivo de ordenar el eje turístico San Francisco-Santa Catalina, lo que permitiría, además, el tratamiento urbano del borde noroeste del monasterio.

Los trabajos de rehabilitación de la calle fueron ejecutados en el 2005 con participación de la Escuela Taller Arequipa. Se efectuó el soterrado del cableado aéreo y las redes de servicio, la instalación de drenaje pluvial, la ampliación de la sección de las veredas y la mejora de las fachadas. La arborización realizada en la calle le aportó una nueva imagen urbana, y además logró la protección visual del monasterio de Santa Catalina respecto a las edificaciones vecinas. El tratamiento de la calle consideró además un paradero temporal para los buses turísticos.