Cusco

El Cusco, la capital histórica del Perú, se encuentra en el valle del río Huatanay, en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, al sur del Perú, a 3339 metros de altitud. Es una de las ciudades más antiguas del continente, con una ocupación ininterrumpida que supera los 3 mil años. Su expresión urbana más representativa fue la ciudad inca, concebida por Pachacútec en el siglo XV como la capital del imperio del Tawantinsuyo. La ciudad fue trazada en forma de puma, símbolo del poder político, religioso y militar de los incas.

La refundación española por Francisco Pizarro, el 23 de marzo de 1534, estructuró la nueva urbe sobre el antiguo asentamiento inca. Los muros de las antiguas canchas fueron la base de las nuevas construcciones, produciéndose una arquitectura mestiza, fusión de lo andino y lo europeo, que hoy constituye su principal seña de identidad. La importancia geopolítica del Cusco durante el virreinato hizo posible que, durante los siglos XVII y XVIII, la ciudad experimentara un nuevo período de esplendor, cuyo máximo exponente es su arquitectura barroca.

La ciudad, construida sobre una zona de alto riesgo sísmico, fue destruida por los terremotos en más de una ocasión, y los procesos de reconstrucción se convirtieron en oportunidades para transformarla y renovarla. Así, el terremoto del 31 de marzo de 1650 permitió estructurar la ciudad virreinal y consolidar su arquitectura barroca, mientras que el del 21 de mayo de 1950 estableció las bases para la modernización y la expansión urbana del Cusco actual.

La declaración del Cusco como Patrimonio Cultural de la Humanidad por UNESCO, el 9 de diciembre de 1983, significó un reconocimiento de su valor patrimonial y un impulso del turismo cultural. Actualmente, el Cusco es el principal destino turístico del Perú; recibe a un millón de visitantes por año, y los ingresos que produce esta actividad inciden directamente en la economía local.

La población metropolitana, repartida entre los distritos del Cusco, Santiago, San Sebastián, San Jerónimo, Wanchaq, Saylla, Poroy y Ccorca, supera los 400 mil habitantes, y sigue creciendo por la fuerte migración rural. El centro histórico, con más de 30 mil habitantes, es un escenario que comparten pobladores y turistas. La pobreza y el desarrollo urbano incontrolado constituyen los principales riesgos para el patrimonio cultural.