LIMA: Antecedentes Históricos PDF Imprimir E-Mail

Lima fue re-fundada por los españoles, el 18 de enero de 1535. Su nombre original fue “Ciudad de los Reyes”, aunque desde inicios se le llamó Lima que era el nombre del Curacazgo sobre cuyas tierras se asentó la ciudad. La llegada de los españoles se produce 70 años después de la conquista Inca de este territorio. Se sabe de la existencia de varios Curacazgos que ejercían jurisdicción sobre el valle del Rímac, bajo la autoridad del Inca. Entre ellos podemos nombrar a los de Sulco, Huatca, Rímac, Maranga y Callao, todos ellos pertenecientes al Señorío de Ichma aparentemente disuelto por la dominación Inca.

En el sitio escogido para la fundación de la capital del virreinato, estaba el asiento del Curaca del Rimac, llamado Taulichusco, y del gobernador quechua, Sinchi-Puma. Sobre la casa del primero se edificó la casa del Gobernador -luego Palacio de los Virreyes- y sobre la casa del segundo se ubicó la Catedral. Desde allí se controlaban las bocatomas de las acequias que regaban el valle. Era lugar principal de reunión de los Curacazgos del valle bajo la autoridad de Sinchi-Puma representante del Imperio Inca. (Harth-Terré, 1377). Diversos caminos comunicaban el lugar con el resto del territorio andino.

La explanada sobre la cual se ubica la Plaza Mayor estaba rodeada por una serie de montículos de carácter ceremonial. La huaca del Palacio de Taulichusco era un solo gran edificio pegado al rió. Otro montículo se ubicaba frente este Palacio -llamado Huaca de Riquelme- probablemente de origen Marancca. Bajo la actual Catedral estaba el adoratorio Puma-Inti, divinización del Puma, tótem del gobernador Inca. Y bajo el local de la actual Municipalidad existía también otro montículo (Harth-¬Terré, 1977). Sin embargo, al parecer el más importante del lugar se ubicaba por la actual Iglesia de Santa Ana a un kilómetro al este del Palacio de Taulichusco. Se le conocía como: la "Huaca Grande". (Rostworowski 1979, Williams 1936). Esta debió haber sido destruido por orden de las autoridades eclesiásticas españolas para acabar con las "divinidades andinas" y el material usado el la construcción de las nuevas viviendas. (Gunther 1996). Ver imagen 1.

Superposición del Trazado de la Ciudad Española.
Lima, tras su fundación fue trazada en forma de damero, con calles rectas entre si que formaban manzanas cuadradas o rectangulares. La omisión de una de las manzanas determinaba la ubicación de la Plaza Mayor. En el caso de Lima la Plaza estuvo condicionada su ubicación y extensión a la trama Inca preexistente. En torno a ella se ubicaron la Casa del Gobernador -futuro Palacio de los Virreyes- la Catedral y tiempo después el local del Cabildo. Ver Imagen 2.

Crecimiento Urbano.
Ya a fines del siglo XVI habían aparecido diferentes barrios en la capital, la mayoría en base a las nuevas parroquias. A comienzos del Siglo XVII se realizan las primeras obras públicas como la Alameda de los Descalzos (1609) y el Puente de Piedra (1610). En el primer tercio de este siglo Lima contaba ya con 25 manzanas y una población de más de 14,000 habitantes españoles.

En la segunda mitad del siglo XVII se inicia el apogeo del Virreinato Peruano, expresándose esta situación política y económica en una arquitectura de mayor calidad y personalidad: es la época del Gran Barroco Limeño (Bernales, 1972). Lima cuenta entonces con una población de más de 25,000 habitantes entre españoles, criollos, naturales y esclavos negros.

En 1684 se edifican las murallas de la ciudad, constituyendo un hecho significativo en su evolución. Esta encierra la ciudad por tres de sus lados con gruesos muros de adobe de 5 a 3 metros de alto y de unos 5 metros de ancho con 34 baluartes y 5 portadas, dejando áreas de huertos en su interior. Las murallas no fueron producto de necesidad de defensa ante saqueos de los piratas, éstos ya habían cesado sus ataques al momento de su construcción. Fueron una demostración de la riqueza y poderío del Virreinato. Su importancia como hecho urbano radica en que delimitó la estructura, forma, contorno y limites de la ciudad en los dos siguientes siglos de su existencia (Ortiz de Zevallos, 1983). Ver Imagen 3.

Desde la Construcción de las Murallas (1684) Hasta su Destrucción (1870).
La construcción de las murallas coincide con el inicio de la etapa del apogeo político y económico del Virreinato y en consecuencia con el apogeo de su arquitectura. Luego del terremoto de 1687 la ciudad es recons¬truida rápidamente bajo la influencia del Barroco, alcanzan¬do su máximo crecimiento y perdurando esta estructura en los dos siglos siguientes.

El terremoto de 1746 marca el fin del Gran Barroco Limeño, destruyéndose gran parte de la ciudad y todo el puerto del. Callao. Se inicia una época distinta, donde las actividades sociales y culturales aumentan en contraste con las religiosas para dar paso a un espíritu laico, académico y cortesano. La reconstrucción de la ciudad se hace sobre el estilo Rococó, realizándose nuevas obras urbanas de importancia. Lima contaba en 1791 con 52,627 habitantes.

El crecimiento de la ciudad se detiene hasta la llegada de la Independencia (1821), durante los años de inestabilidad que le sucedieron Lima se mantiene igual. Las áreas de expansión, previstas dentro de las murallas nunca llegan a consolidarse y la ciudad estanca su crecimiento. (Ortiz de Zevallos, 1986; Bernales, 1976). En 1857 existían 94,195 habitantes y hasta 1880 se habían realizado pocas obras de importancia para la ciudad.

Destrucción de las Murallas (1870) y Primera Expansión de la Ciudad (1940).
Esta etapa se caracteriza por la introducción del sistema capitalista en el manejo de la ciudad. Manifestándose en la estructura urbana por el inicio de la expansión de la ciudad en base a inversiones inmobiliarias de carácter especulativo.

Se realiza en dos momentos bajo influencias urbanísticas de diverso origen. En el primer momento, de 1870 a 1920, bajo la influencia europea se impone una concepción urbana barroca. En el segundo momento, de 1920 a 1940, se impone la concepción urbana inglesa de la ciudad jardín a través de la influencia norteamericana.

De 1870 a 1920.
En 1870 se demuelen las murallas de Lima en virtud aun Plan de modernización impulsado por el presidente Balta, poniéndose en práctica la expansión de la ciudad hacia el mar en las orientaciones oeste y sur, hacia el Callao y los balnearios respectivamente. Las murallas, antiguo límite de la ciudad, son reemplazadas por bulevares que rodean la ciudad como un cinturón de grandes avenidas arboladas. En realidad la ciudad aún no se había consolidado físicamente, pues sólo un 58% del suelo estaba ocupado. El plan de expansión resultaba innecesario y era explicable sólo como el inicio de la especulación urbana. Lima contaba en 1906 con 140,000 habitantes.

De 1920-1940.
Con el gobierno de Leguía se inicia el periodo de la expansión en base a las grandes urbanizaciones particulares de vivienda de tipo chalet.

Es la época en que se inicia la decadencia del Centro Histórico, intensificándose el éxodo de la alta burguesía y la clase meda hacia las nuevas urbanizaciones. El centro de la ciudad se convierte paulatinamente en el lugar de residencia de las clases de escasos recursos económicos, para quienes se subdividen las antiguas viviendas. Por otro lado, estos inmuebles también se adaptan para fines comerciales o institucionales o son demolidos para dar paso a edificios departamentos y oficinas de 4,5 ó 6 pisos iniciándose así la distorsión del espacio urbano tradicional (García Bryce, 1991).
Hasta 1940 aproximadamente, la ciudad cuenta con 400,000 habitantes y si bien aumenta el ritmo de crecimiento, este es aún controlado y esta función a varios polos: el centro, los balnearios de Miraflores, Barranco, Chorrillos, San Miguel y Magdalena, y el Callao (Ortiz de Zevallos, 1996; García Bryce, 1981).

Lima a partir de la Década de 1940.
A partir de la década del 40 se inicia un proceso de crecimiento acelerado de las ciudades de la costa, siendo el de Lima mucho mayor debido al centralismo. La falta de modernización del campo, produjo una migración masiva; proporcionando mano de obra mucho mayor en número de la que los recursos y la capacidad de esta incipiente industria podía acoger. Por otro lado, la insuficiente infraestructura de vivienda produjo: primero, la saturación de las viviendas del Centro Histórico, el cual fue definitivamente abandonado por sus propietarios y ocupantes tradicionales para trasladarse a las nuevas urbanizaciones; y segundo, la ocupación ilegal de nuevas tierras mediante invasiones generando otro tipo de crecimiento de carácter informal.

Análisis evolutivo, características étnicas culturales y su reflejo espacial.
El área geográfica donde se asienta y desarrolla la ciudad de Lima está conformada por la intersección de tres conos de deyección que corresponden a los ríos Chillón, Rimac y Lurín. Estas forman una unidad geográfica que empieza por el norte, desde las Lomas de Ancón y se extiende hasta el sur en los cerros de San Bartolo. Por el este los valles se estrechan y se vuelven quebradas a manera de una barrera natural, cambiando las condiciones climáticas propias de la región costa a sierra. El medio geográfico está compuesto por playas, llanuras desérticas, lomas de poca altura y suave pendiente y cerros y quebradas cisandinas.
Este medio desértico y hostil, permitió su ocupación desde tempranas épocas, 2,000 años A.C, y el posterior desarrollo de grandes culturas. El clima tropical que le debiera corresponder por su posición geográfica es alterado por la Corriente de Humbolt o Peruana, provocando la ausencia de lluvias, alto grado de humedad y temperaturas moderadas con un promedio que varia entre los 13 y 22°C (Agurto, 1984). Por otro lado, la flora natural pre cerámica consistía en cañaverales, juncos, guarangos y sauces que crecían en las riberas de los ríos, lagunas, ciénagas y bosques. También tenemos el fenómeno de las lomas que gracias él la gran humedad y condensación producen vegetación arbustiva en los meses invernales (Rostworowsky, 1981).