Antecedentes

Desde el año 2000 la AECID viene apoyando a la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA) en la rehabilitación integral de su Centro Histórico.

Mediante la Ordenanza Nº 01 – 2000 y el Edicto 02 – 2000 de la MPA se da pase a un Acuerdo de Cooperación para la creación de la “Oficina Técnica del Centro Histórico de Arequipa” – OTCHA -, organismo sostenido por la AECID, responsable de elaborar el Plan Maestro de Rehabilitación Integral del Centro Histórico de Arequipa. Entre los objetivos específicos de la OTCHA, se considera “Promover capacidades locales, a través de la formación de Técnicos y Profesionales”. 

El 02 de DICIEMBRE 2000 la UNESCO inscribe el Centro Histórico de Arequipa en la lista del Patrimonio Mundial. Con ello “confirma el valor excepcional y universal… que debe ser protegido para el beneficio de la humanidad” y se impulsó una estrategia de rescate y recuperación del mismo. Este  proceso es liderado por la MPA mediante una Sub Gerencia del Centro Histórico y  apoyado por la OTCHA, que postula como elemento fundamental en el proceso de puesta en valor del patrimonio arquitectónico la capacitación de jóvenes en el uso de materiales y técnicas constructivas tradicionales.

La Escuela Taller Arequipa forma parte de las estrategias aprobadas conjuntamente por la MPA y el Programa P>D Patrimonio para el Desarrollo de la AECID, por lo que fue incluida dentro del Programa de Cooperación Técnica 2007 - 2010, en la IX Reunión de la Comisión Mixta Hispano-Peruana de Cooperación (Lima, 22 Nov. 2006), de acuerdo con el Convenio Marco de Cooperación suscrito el 6 de julio de 2004 entre la República del Perú y el Reino de España.

La ETAQP se constituye, de esta forma, en un instrumento generador de desarrollo social, dentro del objetivo central de la lucha contra la pobreza, a través de su contribución a la rehabilitación integral del Centro Histórico de Arequipa, y a la reducción de las desigualdades sociales y la cohesión e inclusión de los sectores más desfavorecidos.

Por otro lado, los maestros que dominan con destreza los oficios tradicionales no son muchos y los que aún desempeñan estas tareas son personas mayores, por lo que se hace necesario incrementar el número de personas que dominen estos oficios. Se debe capacitar jóvenes en estos oficios, transmitiéndoles las competencias necesarias para su práctica eficiente y garantizando la continuidad.