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Escuelas Taller

Las Escuelas Taller, hoy dependientes del Área de Educación del Departamento de Cooperación Sectorial y de Género, pertenecientes a la Dirección de Cooperación Sectorial, de Género y ONGD de la AECID, fueron puestas en marcha en el Perú desde 1992, tienen como objetivo la formación de jóvenes —hombres y mujeres— de escasos recursos, entre 17 y 25 años, en oficios vinculados a la conservación del patrimonio, a través de su participación directa en obras reales de intervención en el patrimonio de sus ciudades.

La formación se brinda mediante talleres por especialidades que se adaptan a los requerimientos de mano de obra calificada y a las obras propuestas para su intervención. En el Perú se desarrollan los talleres de Carpintería, Construcción – albañilería, forja, cantería— y Jardinería como talleres permanentes en las ET. En función de los requerimientos de cada contexto, se abren los talleres de electricidad, pintura mural, restauración arqueológica, etc.

La formación tiene ciclos de uno y dos años, tiempo que le permite al alumno/a cumplir con los objetivos programados para cada etapa. Desde las primeras semanas el alumno entra en contacto con las obras. Las actividades se dividen en teoría, prácticas de taller y ejecución de obra, siendo esta última el 60% de su formación.

Una vez concluida su formación, el alumno es acompañado, asistido y asesorado hasta su inserción en el mercado laborar. El 80% de los alumnos consigue trabajo en el oficio aprendido. En las ETs se fomenta la participación de mujeres en oficios tradicionalmente asignados a varones, lográndose resultados muy alentadores en el tema de equidad de oportunidades.

 
Presentación

Este es un texto de bienvenida que será reemplazado y a continuación aparecerán algunas noticias principales.

La búsqueda de un modelo de desarrollo sostenible para el Valle del Colca identificó el turismo cultural y vivencial como una de las principales fuentes potenciales de empleo para lograr mejoras sociales y económicas de sus pobladores.

El trabajo realizado por la AECID para la conservación y puesta en valor del patrimonio así como la difusión del Colca como destino turístico, dio sus frutos y el Valle del Colca tuvo un despegue económico en los últimos años, impulsado por el crecimiento del turismo y el desarrollo de actividades ligadas a este sector (transporte, alojamiento, servicios turísticos, artesanías, etc.)

Paradójicamente, este crecimiento del turismo no ha alterado la situación de pobreza estructural de la mayoría de su población, pues muchas de las nuevas empresas que brindan servicios turísticos no son originarias de la zona ni tampoco sus empleados, provenientes en su mayoría de otras áreas geográficas, debido a que los pobladores no cuentan con la capacitación para desempeñar adecuadamente las actividades y servicios que se requieren.